Actualmente, la intervención más frecuente en los EE.UU. es el tratamiento endovenoso de várices con aplicación segmentada de calor. El Dr. Probstle introdujo este método a nivel mundial en el verano del 2006 y ahora dirige el correspondiente estudio multicéntrico en Europa.
Esta técnica mínimamente invasiva se destaca frente al habitual Stripping (operación convencional) y a la técnica endovenosa con láser (endoláser), especialmente si se tienen en cuenta los mínimos o casi nulos efectos secundarios y los resultados cosméticos casi insuperables. Puede además llevarse a cabo en prácticamente todos los casos, reemplazando a la cirugía habitual.
Las dilataciones venosas se tratan con la ayuda de un catéter el cual se introduce mediante una simple punción, por lo general bajo la articulación de la rodilla y una vez dentro de la vena, la emisión de ondas radioeléctricas calientan su extremo distal cerrando así las venas dilatadas. Al contrario de otras intervenciones, no se difunde electricidad ni energía láser fuera de las venas tratadas en el cuerpo del paciente. La intervención es, por esto, más prudente y además más rápida de aplicar. Para el tratamiento completo de una pierna es suficiente entre una hora y media y dos horas de tiempo, incluido el control posterior necesario por normas de seguridad. Puede realizarse en forma ambulatoria con anestesia local mediante control de ultrasonido.